La formación continua, una obligación normativa y estratégica
Desde la publicación del Real Decreto 287/2021 y la Resolución de 3 de junio de 2021 de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP), la formación continua de los profesionales del sector asegurador ha dejado de ser una recomendación para convertirse en una obligación legal y profesional.
Cada año, los distribuidores de seguros —ya sean corredores, agentes, empleados o colaboradores— deben actualizar sus conocimientos con un número mínimo de horas formativas. Pero cumplir con el número de horas no basta: es necesario que la formación esté planificada, documentada, evaluada y alineada con la función profesional que desempeña cada perfil.
En este contexto, diseñar un plan anual de formación continua eficaz se convierte en una herramienta clave para garantizar el cumplimiento normativo y, al mismo tiempo, potenciar el rendimiento y la competitividad de los equipos comerciales y técnicos.
¿Qué exige la DGSFP en materia de formación continua?
La normativa establece varios principios fundamentales que cualquier plan de formación debe cumplir para ser considerado válido:
- Horas mínimas anuales obligatorias, según el nivel del distribuidor:
- Nivel 1: 25 horas/año
- Nivel 2: 25 horas/año
- Nivel 3: 15 horas/año
- Contenidos adaptados al nivel de responsabilidad del profesional.
- Formación que incluya evaluación del aprovechamiento.
- Registro documental que garantice la trazabilidad de la formación (fecha, duración, evaluación y certificado).
- Formación proporcionada por entidades reconocidas o plataformas especializadas, como es Seguros School de la Escuela de Seguros Campus Asegurador.
- Además, los programas deben estar alineados con las competencias requeridas por el puesto y garantizar que los profesionales se mantienen actualizados en normativa, productos, gestión de riesgos, atención al cliente y otros ámbitos clave.
Elementos esenciales de un buen plan anual de formación continua
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Diagnóstico de necesidades formativas
Antes de diseñar un plan, es imprescindible realizar un diagnóstico inicial que permita conocer:
- El perfil de los profesionales: niveles 1, 2 o 3.
- Las funciones concretas que desempeñan.
- Las áreas en las que se requiere actualización o refuerzo.
- Cambios recientes en el entorno legal, tecnológico o comercial.
Este diagnóstico puede realizarse a través de entrevistas internas, encuestas, auditorías formativas previas o el análisis de siniestralidad y reclamaciones, que pueden revelar carencias concretas.
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Objetivos formativos claros y medibles
Todo plan debe establecer objetivos específicos, tanto generales como por perfil profesional. Algunos ejemplos:
- Que todos los empleados del canal comercial de Nivel 2 superen sus 25 horas con formación en productos, venta ética y atención al cliente.
- Que los responsables técnicos de Nivel 1 actualicen sus conocimientos en gestión de riesgos, protección del consumidor y nuevas normativas.
Los objetivos deben ser alcanzables, medibles y revisables, para permitir un seguimiento adecuado.
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Contenidos adaptados al perfil y a la normativa
Un error común es aplicar el mismo contenido a todos los empleados. La formación debe diferenciarse según el nivel de responsabilidad y estar vinculada a las competencias exigidas por la DGSFP.
Por ejemplo:
- En Nivel 1: gestión técnica, normativa compleja, diseño de productos, supervisión del canal.
- En Nivel 2: productos aseguradores, técnicas de asesoramiento, derechos del cliente.
- En Nivel 3: comunicación clara, gestión básica de pólizas, tramitación documental.
También deben incluirse temas transversales como RGPD, prevención de blanqueo de capitales, ciberseguridad y sostenibilidad.
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Modalidad flexible y accesible
El plan debe permitir la compatibilidad con la jornada laboral. La modalidad online se ha convertido en una gran aliada para ello, especialmente cuando incluye:
- Acceso 24/7 a contenidos formativos.
- Registro automático de avances y duración.
- Pruebas de evaluación online.
- Certificación descargable.
En seguros.school, por ejemplo, se ofrece formación 100 % online, compatible con la normativa, con seguimiento individualizado y trazabilidad completa.
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Calendario y seguimiento del cumplimiento
Una vez diseñado el plan, es fundamental establecer un cronograma con fechas de inicio, finalización y evaluaciones parciales o finales. También se debe definir quién será el responsable del seguimiento del plan: puede ser un responsable interno o externalizarse a una entidad especializada.
El seguimiento debe contemplar:
- El control del número de horas cumplidas.
- La evaluación del rendimiento (tests, ejercicios, casos prácticos).
- La emisión de informes periódicos.
- La generación de certificados para archivo y posibles inspecciones.
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Registro documental y auditoría
Cada acción formativa debe quedar debidamente registrada. Esto incluye:
- Título del curso
- Fecha de inicio y finalización
- Número de horas
- Evaluación superada
- Certificado obtenido
Este registro será esencial en caso de que la DGSFP o cualquier otro organismo solicite pruebas de cumplimiento. También ayuda a preparar la auditoría interna anual y a planificar futuras necesidades formativas.
Conclusión: planificar hoy para cumplir mañana
Diseñar un plan anual de formación continua no solo es una obligación para estar en regla con la DGSFP. Es también una estrategia que ayuda a mejorar la profesionalización de los equipos, reducir errores, reforzar la confianza de los clientes y adaptarse a los cambios constantes del sector asegurador.
Un buen plan, bien ejecutado y bien documentado, no solo evita sanciones: potencia el crecimiento de las personas y de la organización.
Seguros School es una plataforma de formación online para el sector asegurador especializada en cursos online para distribuidores de seguros.







